Placas de colesterol desde los 30 años: la ecografía que puede anticiparse al infarto y al ictus

Puedes sentirte bien, tener una vida activa y no notar ningún síntoma. Sin embargo, tus arterias podrían estar empezando a acumular placas de colesterol. La aterosclerosis puede avanzar silenciosamente durante años, incluso desde edades tempranas, antes de manifestarse mediante un infarto o un ictus.

¿Qué son las placas de colesterol?

Las placas de ateroma son acumulaciones de colesterol, células inflamatorias y otras sustancias en la pared de las arterias. Con el tiempo pueden crecer, estrechar el paso de la sangre o volverse inestables.

Si una placa se rompe, puede formarse un trombo capaz de bloquear la circulación. Cuando la obstrucción afecta a las arterias coronarias puede producirse un infarto; cuando compromete la circulación cerebral, puede provocar un ictus.

La aterosclerosis, además, no suele limitarse a una sola arteria. Encontrar placas en las carótidas del cuello o en las arterias femorales de la ingle puede ser una señal de que la enfermedad está presente en otros territorios vasculares.

¿Es posible encontrar placas desde los 30 años?

Sí. La evidencia científica demuestra que la aterosclerosis puede comenzar mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Un estudio realizado mediante ecografía vascular en personas mayores de 30 años sin enfermedad cardiovascular conocida encontró placas carotídeas o femorales en una proporción relevante de los participantes. Su presencia aumentaba con la edad y con la acumulación de factores de riesgo.

Otros proyectos de investigación, como el estudio español PESA-CNIC-Santander, también han demostrado que la aterosclerosis subclínica puede detectarse muchos años antes de causar manifestaciones clínicas.

Por eso, ser joven o encontrarse aparentemente bien no siempre significa que el riesgo sea inexistente.

¿Qué aporta la ecografía de las arterias?

La ecografía vascular es una prueba no invasiva que permite observar directamente la pared de determinadas arterias y detectar posibles placas de ateroma.

Su principal ventaja es que no se limita a estimar el riesgo mediante la edad, el colesterol, la tensión arterial o el peso: permite comprobar si la aterosclerosis ya ha comenzado.

Las guías europeas consideran que la detección de placas carotídeas mediante ecografía puede ayudar a precisar el riesgo cardiovascular, especialmente cuando la valoración inicial no permite decidir con claridad el tratamiento más adecuado. La detección de placas femorales también puede mejorar esta estimación.

Esto no significa que todas las personas deban realizarse una ecografía de manera indiscriminada. Su indicación debe decidirse tras valorar la edad, los antecedentes familiares y factores como:

  • Colesterol elevado.
  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes o prediabetes.
  • Tabaquismo.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Antecedentes familiares de infarto o ictus prematuros.

Detectarlas a tiempo permite actuar antes

Encontrar una placa no significa que el paciente vaya a sufrir necesariamente un infarto o un ictus. Significa que existe una señal objetiva que debe tomarse en serio.

A partir de ese hallazgo se puede establecer un plan personalizado para controlar el colesterol, la presión arterial, la glucosa, el peso y el resto de los factores de riesgo. Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir cambios en la alimentación, ejercicio, abandono del tabaco y medicación.

El objetivo no es prometer un riesgo cardiovascular cero, porque ningún tratamiento puede garantizarlo. El verdadero objetivo es reducirlo todo lo posible, frenar la progresión de la aterosclerosis y proteger la salud del paciente durante los próximos 10 o 20 años.

Detectar hoy lo que todavía no produce síntomas puede evitar que la primera señal de alarma llegue demasiado tarde.

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