El hígado graso aparece cuando se acumula una cantidad excesiva de grasa en este órgano. Actualmente, cuando está relacionado con alteraciones metabólicas, se conoce como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica o MASLD.

Es más frecuente en personas con obesidad, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, colesterol elevado o hipertensión. Sin embargo, también puede presentarse en personas que no tienen un exceso de peso evidente.
¿Qué síntomas produce?
En muchas ocasiones, el hígado graso no provoca síntomas y se descubre de forma casual durante una analítica o una ecografía abdominal.
Cuando aparecen molestias, pueden incluir:
- Cansancio persistente.
- Malestar general.
- Pesadez o molestia en la parte superior derecha del abdomen.
La ausencia de síntomas no significa que el hígado no pueda estar afectado. En algunos pacientes, la acumulación de grasa puede acompañarse de inflamación y, con el tiempo, producir fibrosis o cicatrización.
¿Cuáles son sus principales causas?
El hígado graso metabólico suele estar relacionado con una combinación de factores:
- Sobrepeso u obesidad.
- Acumulación de grasa abdominal.
- Resistencia a la insulina.
- Prediabetes o diabetes tipo 2.
- Triglicéridos o colesterol elevados.
- Hipertensión arterial.
- Sedentarismo.
- Alimentación poco equilibrada.
- Apnea obstructiva del sueño.
También es importante revisar el consumo de alcohol, la medicación y otras posibles enfermedades hepáticas.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza con la historia clínica, la exploración y una analítica. La ecografía abdominal puede detectar la presencia de grasa en el hígado, pero no siempre permite conocer por sí sola si existe inflamación o fibrosis.
Según cada caso, el médico puede calcular índices de riesgo como el FIB-4 o solicitar otras pruebas para valorar la rigidez y el estado del hígado.
Tener las transaminasas dentro de sus valores habituales no descarta completamente la enfermedad, por lo que los resultados deben interpretarse junto con el resto de los factores metabólicos.
¿Se puede mejorar el hígado graso?
En muchos pacientes, mejorar los hábitos y reducir el exceso de grasa corporal puede disminuir la acumulación de grasa en el hígado.
Las principales medidas incluyen:
- Seguir una alimentación equilibrada y sostenible.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Incorporar ejercicios de fuerza.
- Perder peso de manera gradual cuando esté indicado.
- Controlar la glucosa, el colesterol y la presión arterial.
- Evitar el consumo de alcohol o seguir la recomendación médica individual.
- No tomar suplementos o productos “detox” sin supervisión sanitaria.
El tratamiento debe adaptarse a la situación de cada paciente y a la posible presencia de inflamación, fibrosis u otras enfermedades.
¿Cuándo deberías consultar?
Es recomendable solicitar una valoración si una analítica o ecografía indica hígado graso, si tienes diabetes, obesidad, colesterol elevado o hipertensión, o si existen antecedentes de enfermedad hepática.
En la consulta del Dr. Cristian Montero Peña se valora conjuntamente el estado del hígado, la composición corporal y los principales factores de riesgo metabólico para establecer un plan personalizado.
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