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La ecografía clínica es una herramienta de diagnóstico por imagen que permite observar en tiempo real diferentes órganos, tejidos y estructuras del cuerpo.
Se realiza durante la propia consulta y ayuda al médico a complementar la historia clínica y la exploración física, obtener información inmediata y orientar con mayor precisión las decisiones diagnósticas y terapéuticas.
Es una prueba segura, no invasiva, indolora y no utiliza radiación.
Una valoración más completa desde la consulta
La ecografía no se interpreta de forma aislada. Sus resultados se relacionan con los síntomas, los antecedentes, la exploración, las analíticas y el resto de las pruebas médicas del paciente.
Esta visión integral permite responder preguntas clínicas concretas, detectar determinadas alteraciones y decidir si es necesario realizar otros estudios o solicitar la valoración de un especialista.
La ecografía clínica complementa la consulta médica, pero no sustituye a otras pruebas de imagen cuando estas estén indicadas.
¿Qué tipos de ecografía realizamos?

Mediante tecnología Doppler, permite estudiar la circulación de la sangre por las arterias. Puede ayudar a detectar estrechamientos, obstrucciones o placas de aterosclerosis y a valorar el riesgo cardiovascular del paciente.

Explora músculos, tendones y otros tejidos blandos. Es útil para estudiar dolor, inflamación, hematomas, sobrecargas, roturas musculares o lesiones producidas durante la actividad física.

Permite valorar los riñones, la vejiga y las vías urinarias. Puede ayudar a detectar cálculos, dilataciones, quistes, obstrucciones u otras alteraciones relacionadas con dolor lumbar, infecciones o síntomas urinarios.

Indicada para estudiar bultos y lesiones localizadas bajo la piel. Permite conocer su tamaño, profundidad, contenido y relación con los tejidos cercanos, facilitando su valoración y seguimiento médico.

Permite examinar órganos como el hígado, la vesícula biliar, el páncreas, el bazo y otras estructuras abdominales. Puede ayudar a estudiar dolor abdominal, digestiones pesadas, inflamación o alteraciones observadas en una analítica.

Explora la glándula tiroides y los tejidos cercanos del cuello. Permite identificar cambios en su tamaño y estructura, así como estudiar nódulos, quistes, inflamación u otras alteraciones detectadas durante la exploración médica.

Permite valorar el tamaño, la forma y las características de la próstata. Puede resultar útil ante síntomas urinarios, molestias pélvicas o como complemento de la valoración médica de posibles alteraciones prostáticas.

Prueba indolora que permite observar los testículos y las estructuras que los rodean. Puede ayudar a estudiar dolor, inflamación, cambios de tamaño, bultos, traumatismos o posibles alteraciones como quistes y varicocele.
